La arquitectura consciente pasa por elegir la bioconstrucción

Una mirada amable consiste en creer firmemente en que otro mundo es posible, sin escuchar esas voces que te hablan de desánimo, insistiendo en que ya todo está perdido, que nada cambiará, esa desgana simplemente es una justificación para auto convencerse de que no hacer nada para cambiar, es lo que está bien.

Es por ello que me esfuerzo para que mi trabajo y en general intento que también mi día a día y mis acciones, estén cargadas de consciencia.

Hoy me gustaría compartir contigo algunos materiales que nos llevan hacia una arquitectura más sostenible, está en tus manos elegir la bioconstrucción como herramienta para no generar gran impacto en nuestro medio ambiente, para respirar aire más limpio en el interior de tu vivienda u oficina, en definitiva para ganar en salud, ya que cuidándote tú, cuidas el planeta y viceversa.

MATERIALES APTOS PARA LA BIOCONSTRUCCIÓN SEGÚN ELEMENTOS CONSTRUCTIVOS:

Muros:

  • La tierra: Ese material olvidado que fue protagonista en su día tiene unas capacidades aislantes muy buenas y una resistencia a compresión superior a la del hormigón. (Muros de adobe, tapial o ladrillo macizo).
  • La piedra: De la misma manera que la tierra, un material que fue principal. Muy buen acumulador del calor y eternamente resistente con menos mantenimiento que la tierra.
  • Bloques tipo: (Termoarcilla: bioblock, hormigón celular o arliblock: bloques de arlita y cemento).

 

Cubiertas:

  • Teja cerámica: Barro cocido. La teja en cubierta apoyada sobre una estructura generando una cámara de aire actúa muy bien en cubierta aislando térmicamente.
  • Caucho butílico o EPDM: Como impermeabilizante, genera menos agresividad sobre le medio ambiente al sustituir a los PVC, betunes o asfaltos.
  • Madera, hormigón celular o bio hormigón (hormigón con poco armado): Para los forjados.

 

Acabados:

  • Morteros con cal aérea, cemento y arena.
  • Arlita o perlita: Aislantes térmicos minerales.
  • Vegetales: Corcho, paja, paneles de fibras…: Aislantes térmicos vegetales.
  • Pinturas exteriores a la cal, al silicato (siempre con colores que se mimeticen con el entorno sin impacto visual).
  • Pinturas interiores al temple, al aceite de linaza-resina o cera de abejas.
  • Barro cocido, tarima de madera, yeso para paredes… para acabados interiores.

 

Como conclusión podemos quedarnos con que la bioconstrucción no implica conocer materiales nuevos, estos materiales nos hacen viajar en el tiempo para darnos cuenta que nuestros antepasados vivían en casas que hoy llamamos ecológicas y sostenibles.

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